"Hay noches en las que este cuarto 
es el único sitio en el que quiero estar.
Y, sin embargo, subo aquí
y me siento como una cáscara vacía"
(Charles Bukowski)
Sempre me gustaron
as cadeas rotas,
os versos ceibes,
os poemas pequenos
e os soños grandes...


Fun para alí. Camiñei sen xeito 
e fiquei en furados sen esperanza. 
Cheguei a unha fonda feita de soños rotos, 
de beizos esgazados, 
de bicos sen meixelas nas que pousar...
Cheguei e chamei. 
Ninguén abriu pero agardei... 
Do mesmo xeito que agarda un ateo a absolución...
Agardei unha noite e medio día. 
Un domingo de feira abriron,
mercaron dous ranchos
mentres eu pedía pensión...
E matáronos uns días despois,
mentres eu berraba "perdón"...


Son días de moito desacougo. A ansiedade ocupa demasiado espazo, toma demasiado protagonismo. É unha treboada interior que me vai minando e que non consigo afastar. Demasiadas cousas dentro de min, desordeadas, axitándose a gran velocidade, chocando entre elas... Demasiados silencios gardados que fan ruido no meu interior, demasiadas palabras que non atopan un oído... Palabras, outras, que non son comprendidas cando as pronuncio... Ás veces é todo tan ridículo... E eu estou tan canso de todo este barullo sen sentido...
Ella se escribe con sueños,
él se lee con paciencia...
Ella ignora sus versos,
él conoce su indiferencia...
Ella me daba la mano y no hacía falta más. Me alcanzaba para sentir que era bien acogido. Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano, y eso era amor.
Mario Benedetti
"No puedo olvidar
que no tengo alas,
que no tengo mar,
vereda ni nada
con que irte a besar."


Miguel Hernández
"Benvido á guerra" díxome...

E morremos xuntos.

No quiero que se apague nunca

este anhelo de tocarte...

aunque estés lejos de mis manos

cuando empiezo a soñarte.


Cautivo de esta rutina

que encarcela mi ilusión,

en esta celda gélida

no queda nada del soñador...
La veo dormir y me digo: “Tal vez cuando se despierte…”
Tal vez se dé cuenta de mi “engaño” o de su “ceguera”, pues ¿cómo podría estar a mi lado sin existir al menos el uno o la otra?
Pero la vida, de momento, quiere enlazar nuestros dedos y quiere que la sed de uno se sacie en los labios del otro. ¿Quién lo entiende? Yo no.
Viene el viento de la realidad con su aullido angustiado y me invade su desesperanza. Me grita al oído su ansiedad y me empuja al desánimo. Y tu sosiego no puede serenarlo porque estás lejos, y tu sonrisa no lo calma porque me eres ajena.
Galopa la vida con sus miserias y me atropella con sus cascos déspotas. Agonizo en un campo yermo y mi dolor te es indiferente. No quiero que sufras conmigo, ni quiero tu limosna. Lo que busco es levantarme y caminar a tu lado…
Pero eso forma parte de lo imposible, así que aleja de mí tu felicidad y deja que la muerte llegue a esta cuneta fría en la que se desangran mis sueños.
Balada del loco amor
I
No, nada llega tarde, porque todas las cosas
tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas;
sólo que, a diferencia de la espiga y la flor,
cualquier tiempo es el tiempo de que llegue el amor.
No, Amor no llega tarde. Tu corazón y el mío
saben secretamente que no hay amor tardío.
Amor, a cualquier hora, cuando toca a una puerta,
la toca desde adentro, porque ya estaba abierta.
Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde,
pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde.
(José Ángel Buesa)
Te he buscado siempre en los ojos equivocados. Perdóname por mi torpeza. A partir de hoy te soñaré sin prejuicios.